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Unimodal o multimodal: ¿basta con el ejercicio?

Los programas que solo entrenan funcionan, pero los que además corrigen la nutrición y trabajan la cabeza funcionan mejor. La razón tiene que ver con cómo el cuerpo usa el estímulo.

17 de abril de 2026 4 min de lectura 4 referencias

Borrador — pendiente de revisión clínica y de verificación de las citas bibliográficas.

Un programa unimodal interviene en un solo frente, casi siempre el ejercicio. Uno multimodal combina ejercicio, nutrición, apoyo psicológico y corrección de hábitos. La pregunta de si vale la pena la complejidad extra tiene una respuesta bastante clara.

El argumento fisiológico

El entrenamiento de fuerza es un estímulo para sintetizar proteína muscular. Si el paciente no está comiendo suficiente proteína, el estímulo llega pero falta la materia prima. Entrenar en déficit proteico puede incluso profundizar el catabolismo en alguien ya desnutrido.

A la inversa: suplementar proteína sin entrenar tampoco construye músculo con eficiencia. Los dos componentes se necesitan mutuamente.

Una revisión sistemática con metaanálisis sobre prehabilitación nutricional en cirugía colorrectal analizó justamente esa distinción —nutrición sola versus nutrición más ejercicio— y encontró señal favorable para la intervención nutricional, con mejores resultados cuando se combina.1

Y el argumento conductual

Hay un tercer componente que suele subestimarse: nada de lo anterior sirve si el paciente no lo hace. La adherencia depende del ánimo, de la ansiedad, del apoyo familiar y de qué tan claro tenga para qué está haciendo esto. El componente psicológico no es un agregado amable: es el que sostiene a los otros dos.2

Cuándo un programa unimodal es la decisión correcta

Cuando no hay recursos para más. Un programa de ejercicio domiciliario bien explicado, con seguimiento telefónico, es infinitamente mejor que un programa multimodal que nunca se implementa. La revisión de la literatura muestra beneficio también con intervenciones simples.3

Cuidado con el sesgo de la solución perfecta: postergar la puesta en marcha de un programa hasta tener nutricionista, kinesiólogo y psicólogo disponibles termina, en la práctica, en no hacer nada.

Referencias

  1. Gillis C, Buhler K, Bresee L, et al.. Effects of Nutritional Prehabilitation, With and Without Exercise, on Outcomes of Patients Who Undergo Colorectal Surgery: A Systematic Review and Meta-analysis. Gastroenterology. 2018;155(2):391-410.e4. doi:10.1053/j.gastro.2018.05.012
  2. Grimmett C, Bradbury K, Dalton SO, et al.. The Role of Behavioral Science in Personalized Multimodal Prehabilitation in Cancer. Frontiers in Psychology. 2021;12:634223. doi:10.3389/fpsyg.2021.634223
  3. Valkenet K, van de Port IGL, Dronkers JJ, et al.. The effects of preoperative exercise therapy on postoperative outcome: a systematic review. Clinical Rehabilitation. 2011;25(2):99-111. doi:10.1177/0269215510380830
  4. Bolshinsky V, Li MH, Ismail H, et al.. Multimodal Prehabilitation Programs as a Bundle of Care in Gastrointestinal Cancer Surgery: A Systematic Review. Diseases of the Colon & Rectum. 2018;61(1):124-138. doi:10.1097/DCR.0000000000000987

Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.

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