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Qué es la prehabilitación y por qué no es lo mismo que la rehabilitación
La rehabilitación repara cuando el daño ya ocurrió. La prehabilitación usa el tiempo de espera antes de la cirugía para construir la reserva que el paciente va a gastar en el pabellón.
Toda cirugía mayor es, desde el punto de vista fisiológico, un evento traumático programado. El organismo entra en una respuesta de estrés que consume energía, degrada proteína muscular y deja al paciente varios escalones por debajo de la capacidad funcional que tenía la mañana de la operación. La recuperación consiste, en buena medida, en volver a subir esos escalones.
La prehabilitación parte de una observación simple: el punto desde el cual se cae importa tanto como la caída misma. Si el paciente llega al pabellón con más capacidad aeróbica, más masa muscular y mejor estado nutricional, la misma caída lo deja en un nivel más alto, y el camino de vuelta es más corto.
Definición de trabajo. La prehabilitación es el proceso de preparar el cuerpo y la mente de un paciente en el período que va entre el diagnóstico y el inicio de un tratamiento agresivo —cirugía, quimioterapia, radioterapia—, con el fin de mejorar su estado físico, nutricional y psicológico, disminuir los riesgos del procedimiento y acelerar la recuperación posterior.
La diferencia con la rehabilitación
La distinción no es semántica. Cambia quién es el paciente, cuándo se interviene y qué se puede lograr.
| Prehabilitación | Rehabilitación | |
|---|---|---|
| Cuándo | Antes del tratamiento, en la espera quirúrgica | Después, cuando la función ya cayó |
| Estado del paciente | Sin dolor postoperatorio, sin drenajes, con más energía para entrenar | Convaleciente, con restricciones y fatiga |
| Objetivo | Subir la reserva funcional y corregir factores de riesgo modificables | Recuperar la función perdida |
| Ventana | Acotada y conocida de antemano (semanas) | Abierta, meses |
El ensayo que instaló la comparación en la literatura asignó al azar a pacientes de resección colorrectal por cáncer a un programa antes de la cirugía o al mismo programa después. A las ocho semanas del postoperatorio, el grupo prehabilitado había recuperado su capacidad de marcha basal en proporción claramente mayor que el grupo rehabilitado, pese a que ambos hicieron el mismo trabajo.1 La diferencia no estuvo en el contenido del programa, sino en el momento.
Por qué la ventana prequirúrgica es tan valiosa
Entre el diagnóstico y la operación suelen pasar varias semanas. Ese tiempo se vive normalmente como una espera pasiva y ansiosa. Tiene, sin embargo, tres propiedades que lo hacen ideal para intervenir:
- El paciente está motivado. Pocas veces en la vida hay una fecha tan concreta y tan cargada de sentido para cambiar un hábito.
- El cuerpo todavía responde. No hay herida operatoria, ni íleo, ni dolor incisional que limite el entrenamiento.
- La fecha es conocida. Se puede planificar un programa con principio y fin, y medir si funcionó antes de que sea tarde.
No es solo oncología
El concepto se articuló primero en el mundo oncológico, donde la ventana entre el diagnóstico y el tratamiento es a la vez larga y angustiante, y donde la desnutrición y la sarcopenia son frecuentes.2 Desde la cirugía digestiva se ha extendido a cirugía cardíaca, torácica, urológica y ortopédica mayor. Una revisión paraguas que reunió las revisiones sistemáticas disponibles concluyó que la prehabilitación multimodal se asocia de forma consistente a mejor capacidad funcional preoperatoria, con señales favorables en complicaciones y días de hospitalización, aunque con heterogeneidad importante entre programas y poblaciones.3
Honestidad sobre la evidencia. No todos los estudios muestran el mismo efecto. Lo que está sólido es la mejora de la capacidad funcional antes de operarse; la magnitud del beneficio en complicaciones y estadía depende mucho del tipo de cirugía, del riesgo basal del paciente y de qué tan bien se cumple el programa. Los mejores resultados se observan en pacientes de alto riesgo, que son justamente los que más tienen que ganar.
Qué sigue
En las próximas entradas revisamos los cuatro componentes de un programa multimodal y qué dice, estudio por estudio, la evidencia disponible en cirugía abdominal y oncológica.
Referencias
- Gillis C, Li C, Lee L, et al.. Prehabilitation versus rehabilitation: a randomized control trial in patients undergoing colorectal resection for cancer. Anesthesiology. 2014;121(5):937-947. doi:10.1097/ALN.0000000000000393 ↩
- Silver JK, Baima J.. Cancer prehabilitation: an opportunity to decrease treatment-related morbidity, increase cancer treatment options, and improve physical and psychological health outcomes. American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation. 2013;92(8):715-727. doi:10.1097/PHM.0b013e31829b4afe ↩
- McIsaac DI, Gill M, Boland L, et al.. Prehabilitation in adult patients undergoing surgery: an umbrella review of systematic reviews. British Journal of Anaesthesia. 2022;128(2):244-257. doi:10.1016/j.bja.2021.11.014 ↩
Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.
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