Los cuatro pilares de un programa de prehabilitación
Ejercicio, nutrición, salud mental y hábitos. Ninguno funciona bien solo: los programas que muestran mejores resultados son los que combinan los cuatro.
LeerPreparación prequirúrgica basada en evidencia
Entre el diagnóstico y la fecha de pabellón casi siempre pasan semanas. La prehabilitación las convierte en entrenamiento: subir la capacidad física, ordenar la alimentación y preparar la cabeza, para entrar a la cirugía con más reserva de la que se tenía y salir de ella antes.
−51 %
de complicaciones postoperatorias en pacientes de alto riesgo sometidos a cirugía abdominal mayor electiva, con un programa personalizado de ejercicio.
4–6
semanas es la ventana habitual de un programa de prehabilitación antes de la cirugía; incluso plazos más cortos muestran beneficio.
½
de las complicaciones respiratorias tras cirugía abdominal alta se evitaron con una sola sesión de fisioterapia y educación previa a la operación.
El concepto
Una cirugía mayor hace caer la capacidad funcional de quien la recibe. La recuperación consiste en volver a subir. La prehabilitación parte de una idea sencilla: el punto desde el cual se cae importa tanto como la caída.
Por eso aprovecha la ventana de semanas que suele haber entre el diagnóstico y la fecha de pabellón —un tiempo que normalmente se vive como espera pasiva— para subir la reserva física, corregir la nutrición y ordenar los hábitos y la cabeza.
No es un programa de acondicionamiento deportivo ni una alternativa al tratamiento. Es una etapa más del circuito quirúrgico, hoy incorporada a los protocolos de recuperación acelerada.
Programa multimodal
Los programas con mejores resultados son los que intervienen en los cuatro frentes a la vez. Los problemas del paciente prequirúrgico vienen enredados entre sí y atacar uno solo deja los otros tres tirando en contra.
Entrenamiento aeróbico y de fuerza, dosificado según la condición de cada persona. Es el pilar con más evidencia: sube la capacidad funcional antes de que la cirugía la haga caer.
Tamizaje de desnutrición, aporte proteico suficiente y corrección de déficits (hierro, vitamina D). La masa muscular que se lleva al pabellón es reserva para después.
Manejo de la ansiedad prequirúrgica, técnicas de relajación y expectativas realistas. Un paciente menos angustiado adhiere mejor a todo lo demás.
Dejar de fumar, bajar el consumo de alcohol, ordenar el sueño y optimizar las enfermedades crónicas (diabetes, anemia, presión) antes de la fecha.
Cómo se ordena en el tiempo
Se abre la ventana. Es el momento de tamizar riesgo nutricional, capacidad funcional, tabaquismo, anemia y estado anímico.
Arranca el programa: ejercicio prescrito, plan nutricional con aporte proteico suficiente, cesación de tabaco y apoyo psicológico.
Se reevalúa la capacidad funcional para verificar que el programa sirvió, se baja la carga y se prepara el ingreso.
La reserva construida se gasta acá. Con más reserva, menos complicaciones y una vuelta más corta a la vida normal.
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