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Cómo bajar la ansiedad antes de una cirugía
Qué herramientas tienen respaldo, cuánto se puede esperar de cada una y qué hacer con las noches que faltan. Incluye lo que conviene evitar y las señales de que hace falta ayuda profesional.
La ansiedad antes de una operación se maneja con un repertorio bastante concreto de herramientas. Ninguna hace desaparecer el miedo —eso no es el objetivo ni sería razonable— y todas tienen en común que funcionan mejor practicadas con anticipación que improvisadas la noche anterior.
1. Información: la más subestimada
Buena parte de la angustia prequirúrgica no es miedo a la cirugía, sino miedo a lo desconocido: a qué hora hay que llegar, cuánto dura, quién va a estar, cómo se despierta uno, cuánto va a doler, cuándo se puede comer. La preparación informativa estructurada es uno de los componentes que la revisión Cochrane de preparación psicológica evaluó, con efectos modestos e inciertos sobre los desenlaces clínicos,1 pero con un sentido práctico difícil de discutir: la incertidumbre alimenta la rumiación.
Llega a la consulta con las preguntas escritas. Lo que se olvida preguntar es exactamente lo que después se rumia a las tres de la mañana.
2. Respiración y relajación
Las técnicas de respiración lenta y relajación muscular progresiva son gratuitas, no tienen efectos adversos y se pueden practicar en cualquier parte. La revisión sistemática de terapias mente-cuerpo aplicadas antes de cirugía describe resultados favorables sobre ansiedad y algunos desenlaces de recuperación, con la advertencia habitual sobre la calidad y la heterogeneidad de los estudios incluidos.2
Una pauta que funciona porque es corta: inspirar en cuatro tiempos, exhalar en seis u ocho, durante tres a cinco minutos, dos veces al día. La clave es que la exhalación dure más que la inspiración, y que se practique a diario desde antes —no solo cuando llega la crisis, momento en que ninguna técnica nueva se aprende.
3. Música
Es de las intervenciones más baratas que existen y tiene una revisión Cochrane propia: las intervenciones musicales reducen la ansiedad preoperatoria, con la observación de que el efecto es modesto y de que la mayoría de los estudios comparan contra no hacer nada.3 Funciona en la sala de espera, que es donde la angustia suele alcanzar su máximo. Vale llevar audífonos y una lista preparada.
4. Ejercicio
Aparece poco en las listas de manejo de ansiedad y debería aparecer primero. El programa de ejercicio de la prehabilitación tiene un efecto sobre el ánimo y el sueño que se suma a su efecto físico, y agrega algo que ninguna técnica de relajación entrega: la sensación de estar haciendo algo concreto por el propio resultado. El marco conductual de la prehabilitación multimodal lo describe como un círculo virtuoso —el paciente que entrena se siente más capaz, y esa percepción sostiene la adherencia.4
5. Sueño
El insomnio de las semanas previas es tan frecuente que conviene anticiparlo. Las medidas de higiene del sueño valen igual acá que siempre, con un agregado: la pantalla del teléfono a las dos de la mañana casi nunca termina en algo distinto de buscar el diagnóstico en internet. Sobre melatonina existe una revisión Cochrane específica para ansiedad perioperatoria en adultos, que encontró efectos comparables a los del midazolam en varios estudios, con evidencia de calidad limitada.5 No es una decisión para tomar por cuenta propia: cualquier fármaco, incluidos los de venta libre, se conversa con el equipo tratante antes de una cirugía.
El alcohol como somnífero es una mala idea en general y peor en el mes previo a una operación: empeora la calidad del sueño y tiene su propio efecto sobre el resultado quirúrgico.
6. El entorno
Definir con anticipación quién acompaña, quién avisa a la familia, quién se queda con los niños o con la casa saca de la cabeza una cantidad enorme de pendientes. Muchas de las noches en vela previas a una cirugía no son por la cirugía: son por la logística sin resolver alrededor de ella.
Qué conviene evitar
- Buscar estadísticas de mortalidad en internet. Las cifras generales no se aplican a un caso particular y la lectura suelta casi siempre empeora la estimación del propio riesgo.
- Recolectar relatos ajenos. Cada persona relata la experiencia más extrema que recuerda, no la más representativa.
- Automedicarse. Ansiolíticos prestados, hierbas o suplementos pueden interactuar con la anestesia y varios deben suspenderse antes.
- Fingir que se está bien. El equipo no puede ajustar lo que no sabe.
Cuándo esto no alcanza
Hay un umbral en que la ansiedad deja de ser el acompañante esperable de la espera y pasa a ser un problema en sí mismo: crisis de pánico, imposibilidad de dormir varias noches seguidas, pensamientos de cancelar la cirugía, o angustia que impide cumplir con el programa de preparación. Ahí corresponde derivación a salud mental y no más consejos de autoayuda. Los criterios y los instrumentos con que se pesquisa están en Cómo se mide la ansiedad preoperatoria.
Pedir ayuda psicológica antes de una cirugía no es señal de fragilidad ni retrasa nada. Es parte de la preparación, igual que corregir una anemia.
Referencias
- Powell R, Scott NW, Manyande A, et al.. Psychological preparation and postoperative outcomes for adults undergoing surgery under general anaesthesia. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2016;Issue 5, CD008646. doi:10.1002/14651858.CD008646.pub2 ↩
- Nelson EA, Dowsey MM, Knowles SR, et al.. Systematic review of the efficacy of pre-surgical mind-body based therapies on post-operative outcome measures. Complementary Therapies in Medicine. 2013;21(6):697-711. doi:10.1016/j.ctim.2013.08.020 ↩
- Bradt J, Dileo C, Shim M.. Music interventions for preoperative anxiety. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2013;Issue 6, CD006908. doi:10.1002/14651858.CD006908.pub2 ↩
- Grimmett C, Bradbury K, Dalton SO, et al.. The Role of Behavioral Science in Personalized Multimodal Prehabilitation in Cancer. Frontiers in Psychology. 2021;12:634223. doi:10.3389/fpsyg.2021.634223 ↩
- Hansen MV, Halladin NL, Rosenberg J, Gögenur I, Møller AM.. Melatonin for pre- and postoperative anxiety in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2015;Issue 4, CD009861. doi:10.1002/14651858.CD009861.pub2 ↩
Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.
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