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Prehabilitación y test de la silla: la prueba que se puede repetir en casa

Sentarse y pararse cinco veces, o las que se pueda en treinta segundos. Cómo se interpreta el resultado, qué valores son esperables por edad y por qué sirve tanto de medición como de entrenamiento.

19 de agosto de 2026 6 min de lectura 4 referencias

De todas las pruebas funcionales que se usan antes de una cirugía, la de la silla es la única que el paciente puede repetir solo, en su casa, sin equipamiento ni pasillo. El procedimiento está descrito en Levantarse de la silla: la prueba que no necesita nada. Acá está lo otro: qué hacer con el resultado y cómo usarla durante las semanas de preparación.

Las dos versiones y para qué sirve cada una

VersiónQué se mideCuándo conviene
Cinco repeticiones cronometradasSegundos en completar cinco ciclosPersonas con menor capacidad; es rápida y no agota
Repeticiones en 30 segundosCuántas se logran en medio minutoPersonas con mejor condición, donde cinco repeticiones quedan cortas

La versión de cinco repeticiones es el componente de fuerza de la batería breve de rendimiento físico, uno de los instrumentos con más historia en la predicción de discapacidad y de eventos adversos en adultos mayores.1 La versión de treinta segundos se desarrolló para evaluar fuerza de tren inferior en personas mayores que viven en comunidad, donde el piso de la prueba de cinco repeticiones resulta demasiado bajo.2

Qué resultado es esperable

Existen valores de referencia por edad para la versión de cinco repeticiones, reunidos a partir de múltiples estudios en personas mayores.3 La lectura práctica es que el tiempo esperable aumenta con la edad, y que los resultados claramente por encima de lo previsto para el grupo etario señalan debilidad del tren inferior.

Como orientación gruesa: en adultos mayores autovalentes, completar las cinco repeticiones toma alrededor de diez segundos, y tiempos que se acercan o superan los quince segundos suelen indicar un rendimiento bajo que conviene mirar con detención.3 El valor exacto depende de la edad y del método, así que sirve para orientar la conversación, no para etiquetar a nadie.

Por qué esta prueba y no otra, antes de una cirugía

El argumento más fuerte es de correspondencia: el gesto que mide la prueba es exactamente el que se le va a pedir al paciente el primer día después de operarse, cuando el objetivo sea sentarse al borde de la cama y ponerse de pie. Una persona que antes de la cirugía necesita apoyarse en los brazos para levantarse va a necesitar más ayuda después, y eso se puede anticipar y preparar.

Además mide fuerza del tren inferior, que es uno de los componentes del rendimiento físico dentro del marco de sarcopenia,4 y la sarcopenia es uno de los predictores de complicaciones que la prehabilitación intenta corregir.

La prueba que además entrena

Es su rasgo más útil y el menos aprovechado: el mismo movimiento que se mide es un ejercicio de fuerza legítimo. Se puede montar sobre él una progresión sencilla para las semanas previas.

  1. Medir la basal una vez, anotando fecha, resultado y si hubo que usar los brazos.
  2. Entrenar con series de repeticiones controladas, con descanso entre series, en la dosis que indique el equipo tratante.
  3. Progresar bajando la velocidad de descenso antes que subiendo el número de repeticiones: el control del descenso es lo que más carga el músculo.
  4. Volver a medir en las mismas condiciones cada dos semanas, con la misma silla.

Se suspende ante dolor, mareo o inestabilidad. En personas con riesgo de caída debe hacerse con alguien al lado, y no aplica si hay restricción de carga en las piernas. Silla firme apoyada contra la pared: nunca una con ruedas.

Sus límites

No mide capacidad aeróbica: para eso está el test de marcha. Y tiene techo: quien logra veinte repeticiones en treinta segundos ya no va a mostrar progreso en la prueba aunque siga ganando fuerza. En esas personas conviene seguir el avance con la carga que levantan en el entrenamiento, no con el conteo.

Referencias

  1. Guralnik JM, Simonsick EM, Ferrucci L, et al.. A short physical performance battery assessing lower extremity function: association with self-reported disability and prediction of mortality and nursing home admission. Journal of Gerontology. 1994;49(2):M85-M94. doi:10.1093/geronj/49.2.M85
  2. Jones CJ, Rikli RE, Beam WC.. A 30-s chair-stand test as a measure of lower body strength in community-residing older adults. Research Quarterly for Exercise and Sport. 1999;70(2):113-119. doi:10.1080/02701367.1999.10608028
  3. Bohannon RW.. Reference values for the five-repetition sit-to-stand test: a descriptive meta-analysis of data from elders. Perceptual and Motor Skills. 2006;103(1):215-222. doi:10.2466/pms.103.1.215-222
  4. Cruz-Jentoft AJ, Bahat G, Bauer J, et al.. Sarcopenia: revised European consensus on definition and diagnosis (EWGSOP2). Age and Ageing. 2019;48(1):16-31. doi:10.1093/ageing/afy169

Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.

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