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Levantarse de la silla: la prueba que no necesita nada

Cuántas veces alguien puede pararse de una silla en treinta segundos mide fuerza de piernas y predice bastante bien el postoperatorio inmediato.

21 de mayo de 2026 3 min de lectura 2 referencias

Borrador — pendiente de revisión clínica y de verificación de las citas bibliográficas.

Hay dos versiones muy usadas y ambas requieren solo una silla y un cronómetro: la de contar cuántas repeticiones se logran en treinta segundos, y la de medir cuánto se demora en completar cinco repeticiones.

Cómo se hace

  1. Silla estándar sin apoyabrazos, apoyada contra la pared.
  2. Sentado con la espalda apoyada, pies en el suelo, brazos cruzados sobre el pecho.
  3. Levantarse hasta la extensión completa y volver a sentarse por completo.
  4. Contar repeticiones en 30 segundos, o cronometrar cinco repeticiones.

Por qué es tan pertinente antes de una cirugía: el primer día postoperatorio se le va a pedir al paciente exactamente esto, sentarse al borde de la cama y ponerse de pie. La prueba mide el gesto que después va a hacer falta.

Qué mide y qué no

Mide fuerza del tren inferior, potencia y equilibrio de transición. Es uno de los componentes usados en la evaluación del rendimiento físico dentro del marco de sarcopenia.1 No mide capacidad aeróbica: para eso está el test de marcha.

Sus ventajas prácticas

  • No requiere pasillo, así que cabe en cualquier box.
  • Toma menos de un minuto.
  • El paciente lo entiende de inmediato.
  • Se puede repetir en casa como autoseguimiento.
  • Sirve al mismo tiempo como ejercicio de entrenamiento.

Se suspende si aparece dolor, mareo o inestabilidad. En pacientes con riesgo de caída debe hacerse con alguien al lado. Y no aplica en quienes tienen restricción de carga en las piernas.

Referencias

  1. Cruz-Jentoft AJ, Bahat G, Bauer J, et al.. Sarcopenia: revised European consensus on definition and diagnosis (EWGSOP2). Age and Ageing. 2019;48(1):16-31. doi:10.1093/ageing/afy169
  2. Fried LP, Tangen CM, Walston J, et al.. Frailty in older adults: evidence for a phenotype. The Journals of Gerontology Series A. 2001;56(3):M146-M156. doi:10.1093/gerona/56.3.M146

Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.

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