Para saber más / Guía práctica
Preguntas frecuentes de la familia
Las dudas que aparecen una y otra vez cuando alguien cercano entra a un programa de preparación prequirúrgica.
Borrador — pendiente de revisión clínica y de verificación de las citas bibliográficas.
¿No sería mejor que descanse antes de la operación?
Es la duda más frecuente y la respuesta es que no. El reposo no acumula energía: desacondiciona. Cada semana de inactividad reduce capacidad aeróbica y masa muscular, que es justamente lo que se va a necesitar. Lo que sí corresponde es bajar la carga la semana previa.
¿No es peligroso que se canse tanto?
Un grado de fatiga es el objetivo del entrenamiento. Lo que no debe aparecer es dolor de pecho, mareo, palpitaciones irregulares o falta de aire desproporcionada. El programa se prescribe después de una evaluación y con esos límites explicados.
¿Esto puede reemplazar la operación?
No. La preparación mejora cómo se llega al tratamiento; no lo sustituye. Y tampoco es motivo para postergar la cirugía, salvo que lo indique el equipo tratante por razones clínicas.
¿Le va a servir de verdad o es para que se sienta útil?
Hay ensayos aleatorizados que muestran reducción de complicaciones postoperatorias en pacientes de alto riesgo1 y mejor capacidad funcional con programas multimodales.2 El beneficio es mayor en pacientes que parten en peor condición.3 Dicho eso, se trata de diferencias entre grupos: reduce probabilidades, no garantiza un resultado individual.
La formulación honesta es esta: no asegura que todo salga bien, pero mejora las probabilidades y es de bajo riesgo. Eso ya es bastante en medicina.
Come muy poco. ¿Lo obligo?
Insistir suele empeorar el rechazo. Funciona mejor ofrecer porciones pequeñas y frecuentes, enriquecer lo que sí come —leche en polvo, huevo, aceite de oliva— y priorizar la proteína. Si la pérdida de peso continúa, hay que avisar al equipo, no subir la presión en la mesa.
¿Qué puedo hacer yo?
- Caminar con él o con ella. Es lo que más cambia la adherencia.
- Acompañar a las consultas y tomar notas.
- Encargarte de la parte alimentaria de la casa.
- Ayudar a llevar el registro.
- Preparar la casa para la vuelta.
- Escuchar sin apurar y sin minimizar.
Está muy angustiado. ¿Es normal?
Es esperable. Deja de serlo cuando hay angustia la mayor parte del día por semanas, insomnio sostenido, crisis de pánico o desesperanza. Ahí corresponde plantearlo al equipo. Y ante ideas de hacerse daño, consultar de inmediato.
Cuídate tú también. El agotamiento del cuidador es predecible y termina afectando al paciente. Pedir ayuda y turnarse no es abandonar.
Referencias
- Barberan-Garcia A, Ubré M, Roca J, et al.. Personalised Prehabilitation in High-risk Patients Undergoing Elective Major Abdominal Surgery: A Randomized Blinded Controlled Trial. Annals of Surgery. 2018;267(1):50-56. doi:10.1097/SLA.0000000000002293 ↩
- Molenaar CJL, Minnella EM, Coca-Martinez M, et al.. Effect of Multimodal Prehabilitation on Reducing Postoperative Complications and Enhancing Functional Capacity Following Colorectal Cancer Surgery: The PREHAB Randomized Clinical Trial. JAMA Surgery. 2023;158(6):572-581. doi:10.1001/jamasurg.2023.0198 ↩
- McIsaac DI, Gill M, Boland L, et al.. Prehabilitation in adult patients undergoing surgery: an umbrella review of systematic reviews. British Journal of Anaesthesia. 2022;128(2):244-257. doi:10.1016/j.bja.2021.11.014 ↩
Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.
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