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Cómo montar un programa desde cero
Una ruta concreta para un equipo que quiere empezar, ordenada por lo que conviene hacer primero.
Borrador — pendiente de revisión clínica y de verificación de las citas bibliográficas.
La tentación inicial es diseñar el programa completo con todos los profesionales. Casi siempre termina en nada. Esta es una secuencia más realista.
Fase 1 — Elegir y medir
- Elegir una sola patología para partir. Idealmente una con volumen suficiente y con plazo de espera razonable; la cirugía colorrectal es la opción habitual porque además es donde hay más evidencia.12
- Medir la situación basal. Cuántos pacientes al mes, cuánto tiempo de espera, qué estadía promedio, qué tasa de complicaciones. Sin esto no se podrá demostrar nada después.
- Conseguir un cirujano aliado. Sin la derivación del equipo quirúrgico, el programa no recibe pacientes.
Fase 2 — La intervención mínima
Empezar con lo que cabe en una consulta y no requiere estructura nueva:
- Tamizaje nutricional breve.3
- Test de marcha de 6 minutos o prueba de levantarse de la silla.
- Pregunta sistemática por tabaco y alcohol, con derivación.
- Una sesión educativa con entrenamiento respiratorio.4
- Un plan de ejercicio domiciliario escrito.
- Una llamada de seguimiento semanal.
Esta fase se puede montar con enfermería y kinesiología a tiempo parcial. Ya es un programa de prehabilitación, aunque no tenga box propio ni nombre en el organigrama.
Fase 3 — Escalar
- Sumar evaluación nutricional formal para los tamizajes positivos.
- Agregar sesiones supervisadas para los pacientes de alto riesgo.
- Incorporar apoyo psicológico con criterios de derivación definidos.
- Extender a otra patología.
Fase 4 — Sostener
- Auditar. Cuántos pacientes entran, cuántos terminan, cuánto mejoran.
- Reportar. Presentar los resultados a la dirección con los datos basales al lado.
- Integrar al protocolo perioperatorio del centro, para que deje de depender de las personas que lo iniciaron.5
El error más común es diseñar durante meses el programa perfecto y no atender a ningún paciente. El segundo más común es no medir nada y quedarse sin argumentos cuando llega la revisión de presupuesto.
Referencias
- Molenaar CJL, Minnella EM, Coca-Martinez M, et al.. Effect of Multimodal Prehabilitation on Reducing Postoperative Complications and Enhancing Functional Capacity Following Colorectal Cancer Surgery: The PREHAB Randomized Clinical Trial. JAMA Surgery. 2023;158(6):572-581. doi:10.1001/jamasurg.2023.0198 ↩
- Gillis C, Li C, Lee L, et al.. Prehabilitation versus rehabilitation: a randomized control trial in patients undergoing colorectal resection for cancer. Anesthesiology. 2014;121(5):937-947. doi:10.1097/ALN.0000000000000393 ↩
- Kondrup J, Rasmussen HH, Hamberg O, Stanga Z.. Nutritional risk screening (NRS 2002): a new method based on an analysis of controlled clinical trials. Clinical Nutrition. 2003;22(3):321-336. doi:10.1016/S0261-5614(02)00214-5 ↩
- Boden I, Skinner EH, Browning L, et al.. Preoperative physiotherapy for the prevention of respiratory complications after upper abdominal surgery: pragmatic, double blinded, multicentre randomised controlled trial (LIPPSMAck-POP). BMJ. 2018;360:j5916. doi:10.1136/bmj.j5916 ↩
- Ljungqvist O, Scott M, Fearon KC.. Enhanced Recovery After Surgery: A Review. JAMA Surgery. 2017;152(3):292-298. doi:10.1001/jamasurg.2016.4952 ↩
Este artículo es material informativo. No constituye indicación médica ni reemplaza la evaluación del equipo tratante.
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